Los próximos directores técnicos y jugadores que han de clasificar para el Campeonato Mundial FIFA 2030 optan por el estilo de juego en boga que se caracteriza por un fútbol asociativo basado en la posesión del balón, la presión tras pérdida y la inteligencia posicional. Este modelo prioriza el colectivo sobre las individualidades, utilizando pases precisos y movilidad constante para desarmar las defensas rivales. Ya muchos le denominan "Juego de Posición y Poseción" La base es dominar el ritmo mediante el control del esférico. Los futbolistas "adoctrinados" se forman para interpretar los espacios, priorizando la precisión técnica (tocar en corto rapidamente la bola para triangular y desmarcarse) por encima del juego físico directo lo que ha de conducir, como mayor ganancia personal, a menos jugadores lesionados en el campo de juego y, por lo tanto, el futbol será un juego mucho más agradable y limpio fisicamente. Entonces trata de presión alta y recuperación rápida, lo que el aficionado traduce que debe usarse también esa posesión para atacar, porque a su vez, consiste como método de defensa. Al perder la pelota, el equipo realiza una presión intensa en campo contrario para recuperarla de inmediato y evitar los contraataques. Protagonismo de los laterales Los defensas de banda tienen un rol ultraofensivo. Se proyectan profundamente al ataque para generar superioridad numérica y crear situaciones de dos contra uno, o tres contra dos por las bandas. Flexibilidad táctica El dominio del balón es innegociable y deben sumarse herramientas de verticalidad que incluyen ardides y mañas preconcebibas como plan usado para lograr un fin o engañar a al contrario. Incluso han de adaptarse a bloqueos defensivos rivales juntando pases entre líneas o acelerando el juego con extremos rápidos y desequilibrantes. Énfasis en la Selecciones Nacionales Aunque ya se observa ese estilo de juego en los campeonatos locales nacionales si está claro que la Selección Española es una potencia mundial, tal y como ha sucedido anteriormente cuando su identidad ha marcado época, desde el histórico estilo que llevó a conseguir la Eurocopa y la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010, hasta el exitoso ciclo de la nueva generación dorada donde se consiguieron, de forma simultánea, el Campeonato Europeo y la segunda Copa del Mundo para el país. Para lograrlo, la selección basa su éxito en el colectivo y en la armonía de su vestimenta. Al no depender de megaestrellas individuales, se enfoca en bloques de jugadores solidarios y disciplinados, donde figuras clave fungen como brújulas en la cancha y jóvenes talentos desequilibran en el frente de ataque. |
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